Información sobre la accesibilidad en Universidad Santo Tomás

La Universidad Santo Tomás cuenta con múltiples campus o sedes a lo largo de la ciudad de Santiago, uno de ellos es la Sede San Joaquín, ubicada en plena Avenida Vicuña Mackenna.

Si bien esta sede no es muy conocida, la universidad como tal es bastante popular entre los estudiantes santiaguinos de algunos sectores económicos. Además, se encuentra bastante bien posicionada en términos de inclusión.

Algo que cabe destacar sobre esta universidad es que tiene variados puntos de acceso que permiten que alumnos que posean algún tipo de discapacidad puedan ingresar sin problemas a la mayoría de los sectores que componen la universidad.

Sin embargo, dichos accesos presentan en algunas partes de su recorrido un alto grado de dificultad para quienes los utilizan, por lo que nos es posible decir que el uso de algunas rampas es de bastante complejidad o bien imposible de hacer.

Universidad Santo Tomás: ¿es realmente accesible?

Si bien la Universidad Santo Tomás cuenta con programas de inclusión para personas con discapacidades, tanto motoras como físicas, la accesibilidad que existe resulta ser complicada en su uso.

Como se mencionó previamente, en la sede San Joaquín, se puede observar que los puntos de accesibilidad se encuentran presentes, sin embargo su uso (en el caso de las rampas) es de suma complejidad.

Las rampas existentes para acceder a ciertas zonas de la universidad resultan ser sumamente alejadas y de difícil acceso, por lo que para los alumnos discapacitados que deseen utilizarlas deben esforzarse bastante para ello.

Además, las inclinaciones que estas tienen es bastante elevada, por lo que debiese resultar bastante fácil bajar, pero es prácticamente imposible subir estando solo en una silla de ruedas.

Seis alimentos que vale la pena comer con cáscara

La patata con cáscara, un tesoro nutricional
Alonso-Cortés apunta que en 200 gramos de patata, con piel, encontramos hierro en cantidad suficiente para cubrir el 75% de las necesidades diarias de este mineral.

Calabaza, berenjena y pepino, excelentes fuentes antioxidantes. La principal cualidad de la calabaza es un alto contenido en caroteno, que en el hígado se transforma en vitamina A. Y en su piel se acumulan mayores cantidades de proteínas, fibra y potasio que en la pulpa. Tiene, además, propiedades laxantes y diuréticas.

En la superficie de la berenjena encontramos vitaminas A, B1, B2, C y sales de potasio, sodio, calcio, magnesio, hierro, fósforo, azufre y cloro. Igual que la de la calabaza, tiene propiedades diuréticas y laxantes, además de favorecer la calcificación de los huesos y la cicatrización de las úlceras.

El pepino, una hortaliza que destaca por su alta propoción de agua y potasio, es más que un alimento refrescante. Contiene vitaminas A, B1, B2, C, que se aglutinan también en la piel. En ella puede haber, además, pequeñas cantidades de betacaroteno que se pierden si lo pelamos.

La oferta de comida basura es mayor en barrios de riesgo

El contexto escolar es decisivo para la alimentación de los menores, no solo porque influye en su educación y hábitos futuros, sino porque pasan gran parte de su tiempo allí, realizando dos o hasta tres comidas en el centro. Por eso se toman muchas decisiones didácticas y legales para mejorar la comida de los colegios.

Pero hay un factor decisivo que está empezando a cobrar importancia: las tiendas que venden alimentos alrededor de la escuela o el instituto. Allí es donde compran de camino al cole, durante el recreo o para merendar al acabar la jornada. ¿Qué oferta tienen los escolares y cómo afecta eso a su salud?

 

Un grupo de investigadores españoles lo ha analizado por primera vez en un país del sur de Europa, donde mayores son los índices de sobrepeso y obesidad entre los menores. Escogieron la ciudad de Madrid y realizaron un minucioso estudio del entorno de los más de 1.300 centros escolares.

Los resultados muestran que casi todos los colegios de Madrid están absolutamente rodeados de tiendas que venden productos muy poco saludables: una media de 17, a una media de menos de 90 metros de distancia, en la misma puerta. 

 

Guerra de carteles entre Burger King y MC Donalds


Hay veces que las marcas se cansan de exaltar las virtudes propias y se lanzan sin remilgos a exhibir los defectos ajenos. La tradición de tratar de machacar o parodiar a la competencia con un golpe de efecto publicitario se remonta a sonadas batallas entre Coca-Cola y Pepsi, BMW y Audi, o Apple y Samsung. 

Una de las últimas batallas entre multinacionales que luchan por una misma clientela ha tenido lugar en Bruselas con Burger King y McDonald’s como protagonistas. La primera desembarcó en la capital belga hace apenas dos años acabando así con la anomalía de su ausencia.



Los planes de aperturas de Burger King en Bélgica se han sucedido desde entonces y la empresa estadounidense contaba con llegar a los 40 locales a finales de este año. Pero su irrupción no ha pasado desapercibida para su principal competidor.

Dubái también ofrece ‘ocio’ para las plantas Burger King mantendrá la respuesta hasta el 6 de agosto. Después, es previsible que el intercambio de recados se vaya apagando poco a poco, no está claro si con vencedores.

Comer las semillas de la manzana podría ser nutritivo


Y para aquellos que esperan “mantener lejos al médico”, que vayan por lo orgánico, sugiere el nuevo estudio, que se publicó en Frontiers in Microbiology. Las variedades orgánicas tienen una comunidad de gérmenes más diversa que la convencional y, por lo tanto, podrían ser más saludables para nosotros.

Las manzanas son las celebridades de la fruta, con más personas comiéndolas en todo el mundo (83 millones se cultivaron solo en 2018) que cualquier otra fruta, dicen los científicos de la Universidad Tecnológica de Graz que compararon las manzanas convencionales compradas en la tienda.

 

Las manzanas orgánicas recién cosechadas albergan una comunidad bacteriana más diversa que la convencional: alrededor del 40% más de categorías y órdenes de gérmenes, según el estudio. Se sabe que una mayor diversidad de bacterias es buena para la salud de nuestro colon.

Los patógenos conocidos, incluidos los de la familia escherichia-shigella, que pueden causar diarrea y enfermedades intestinales, se encontraron en la mayoría de las muestras convencionales de manzana, pero no en las orgánicas. Y lo contrario fue cierto para las bacterias probióticas beneficiosas.

Opciones para una rica cena vegana

6 ideas para cenas veganas fáciles y ligeras 

Recetas sanas para olvidarse de la carne.

Platos como la tortilla o unas albóndigas también tienen su versión vegana.

En muchas casas, pensar la cena es un auténtico quebradero de cabeza. Si buscar algún plato ligero y fácil de preparar ya es complicado, eliminar de la lista de ingredientes los productos de origen animal hace que sea aún más difícil. Por eso hemos reunido media docena de ideas para que, quienes sigan una dieta vegana -o los que quieran olvidarse de la carne unos días-, puedan cenar rico y sano sin complicarse mucho la vida. ¿Ensaladas y verduras cocidas y aburridas? Nada de eso porque, además de muchas recetas vegetales llenas de sabor, hay platos como la tortilla o las albóndigas que también tienen su versión vegana.

Crema de remolacha y manzana

Las cremas son una buena opción como primer plato para una cena ligera. Ésta de remolacha con manzana es muy sabrosa e ideal para estos días de invierno. Aunque opcionalmente podemos añadir nata, leche o queso, convertirla en vegana es tan sencillo como obviar estos ingredientes y cocinarla sólo con caldo vegetal. Especias como un poco de curry ayudarán a animar el sabor.

Tortilla sin huevos

Nada más simple y clásico para una cena que una tortilla. La buena noticia es que también podemos preparar una tortilla vegana sin huevos, y el resultado es realmente sorprendente.

Hamburguesa de avena y legumbres

Aunque podemos comprar ya preparadas hamburguesas veganas, el precio suele dispararse bastante, y si las preparamos nosotros, a parte de poder usar los ingredientes que queramos, seguro que nos quedarán mucho más ricas. Además, podemos preparar unas cuantas cuando nos pongamos y dejarlas listas y congeladas para otros días.

Champiñones rellenos crujientes

Otro entrante ligero y muy económico que, con algo para acompañar, puede resolvernos la cena. Hay mil maneras de preparar champiñones, pero la verdad es que a la plancha y con un relleno rico siempre funcionan.

Ensalada de quinoa con pomelo

No nos olvidamos de las ensaladas, claro. Pero para variar un poco de la lechuga con tomate, vamos a preparar ésta tan colorida de quinoa y pomelo. Un sabor diferente para empezar bien una cena muy sana.

Albondigas de lentejas con salsa picante de zanahorias

Con las albondigas pasa lo mismo que con las hamburguesas, siempre es buena idea prepararlas en casa. Éstas de lentejas con salsa picante de zanahorias se salen de lo normal y van a sorprender por su sabor.

Además, puedes ver los siguientes videos para guiarte con nuevas ideas:

 
 
 

Recetas de postres saludables

15 recetas de postres saludables


Aquí tenéis 15 recetas de postres saludables para que podáis ofrecer a vuestros comensales el plato dulce sin que tenga que estar cargado de azúcares y grasas insalubres. Hay muchísimas opciones para comer un postre sano, basta una pieza de fruta, pero si queréis hacer algo más especial, como tartas, creps, púdines… pues aquí tenéis suficientes ideas para inspiraros.

Cuando se piensa en el postre, a menudo se relaciona con algo rico para comer pero que aporta al organismo una cantidad desproporcionada de grasas y azúcares añadidos en relación al consumo diario recomendado. De vez en cuando no pasa nada por disfrutar de ese tipo de postres, y sobre todo, no por pensar en la cantidad de calorías que puede tener, sino de la respuesta que puede provocar en el organismo. Así que quienes quieren disfrutar más a menudo de postres especiales, tienen que buscar hacer las recetas tradicionales más saludables, y como ejemplo aquí tenéis 15 recetas de postres saludables.

Las bases para conseguir postres más saludables pueden pasar por sustituir los ingredientes refinados por los enteros, por ejemplo, la harina blanca por harina integral de verdad, y en lo posible, por elegir harina de cereales con mejores valores nutricionales. También se tendrían que sustituir ciertas grasas utilizando las más saludables, así como el ingrediente con el que endulzar, si es que es realmente necesario. En este aspecto, como ya os hemos comentado en alguna ocasión, no podemos recomendaros un endulzante o edulcorante en particular porque lo que ahora nos enseñan los tradicionistas es que debemos aprender a reducir el umbral de dulzor al que está acostumbrado nuestro paladar, y poco a poco se puede conseguir, siendo las frutas unas grandes aliadas.

De momento, si queréis seguir disfrutando de postres que además de ricos sean nutritivos y más sanos que otros más populares, tomar nota de esta recetas de postres que, como veréis, en algunos casos también pueden ser un buen desayuno o merienda, y además, apropiados para toda la familia, sean niños o mayores. Una tarta de queso, una tarta de manzana, una mousse de chocolate, un helado de plátano, una crêpe con queso y fruta, una cuajada de chocolate…

¿Por qué privarse de estas delicias?

 

Tarta de queso

Tarta húmeda de manzana
 
Brownie vegano

Helado de plátano y crema de cacahuete
 

Mousse de chocolate y tofu

 

Crema fría de chocolate y plátano
 
 

Crêpes de avena con queso cottage, frambuesas y avellana
 

Crêpes rellenos de higos y requesón
 

Pudin de chía con chocolate, plátano y fresas
 
 Hangop con frutos rojos
 

Crema ligera de turrón
 

Cuajada de chocolate
 

Mug cake de algarroba y nueces
 

 

Mousse de chocolate y aguacate

 

Rocas de chocolate, cereales y frutos secos
 

Como preparar una lasaña perfecta

Cómo hacer la lasaña perfecta según la Biblia de la cocina italiana


La ‘Lasagne alla bolognese’ es un plato tan exquisito como fácil de preparar una vez que cogemos el truco al proceso
 
¿No estás ya babeando? 


Se trata de uno de los platos míticos de la cocina italiana pero, a diferencia de otras recetas, no solemos prepararla con nuestras propias manos. Pensamos que hacer una lasaña casera es un trabajo titánico y, quizás por eso, su variedad precocinada es uno de los platos más exitosos de la sección de congelados, como si fuera un sucedáneo válido. Pero, evidentemente, no lo es.

La lasaña de carne a la boloñesa es un plato tan exquisito como fácil de preparar una vez que cogemos el truco al proceso, que nos retrotrae al nacimiento mismo de la cocina italiana. Como explica el historiador John Dickie en su libro ‘Delizia! La historia épica de la comida italiana’ (Debate) la ‘lasagne’ fue el primer tipo de pasta que surgió tras los ‘gnocchi’. Se cree que la palabra tiene sus orígenes en el término latino ‘laganum’, una lámina de masa que se freía para hacer una pasta, muy popular en Roma, que fue evolucionando hasta convertirse en el envoltorio de un pastel al horno que se rellenaba de todo tipo de verduras, carnes y pescados.

En las zonas rurales de Italia se suele elaborar la lasaña con todo tipo de carnes que se asan, se desmenuzan, y se agregan a la salsa de tomate

La lasaña aparece en uno de los primeros libros de cocina italiana de la historia: el ‘Libro per cuoco’ –literalmente, “libro para cocineros”–, un manuscrito veneciano que fue escrito, probablemente, a mediados del siglo XIV. Allí se especifica que la lasaña es un plato típico de Cuaresma (una tradición que sorprende dado lo carnívoro de la receta actual), que se preparaba con nueces molidas y se recubría con especias y azúcar, un añadido muy típico en la inmensa mayoría de platos medievales, en los que los sabores salados y dulces no estaban tan segregados como hoy en día.

 

Una receta mutante


El plato, tal como lo conocemos hoy, no debió popularizarse hasta bien entrado el siglo XVII y se preparaba con todo tipo de carnes asadas y sobras. En el libro ‘La cocina italiana de Jamie Oliver’ (RBA), el famoso chef británico explica que en las zonas rurales de la península Apenina se suele elaborar la lasaña ‘alla cacciatora’, con todo tipo de carnes de caza –faisán, pato, paloma, conejo…– que se asan, se desmenuzan, y se agregan a la salsa de tomate.

Oliver recomienda, además, coronar la lasaña con parmesano, mozzarella en trozos y salvia, un añadido que no parece mala idea. Pero, aunque las carnes de caza hacen de la receta un bocado de dioses, no hay por qué liarse (ni gastar) tanto.

La receta que os proponemos hoy es la que aparece en ‘La cuchara de plata'(Phaidon), considerada la Biblia de la cocina italiana. Este gigantesco volumen se publicó por primera vez en 1950 y fue una iniciativa de la editorial Domus, que pidió a un grupo de expertos que recopilara las recetas de la cocina italiana tradicional. Y este fue el modo de preparar la ‘Lasagne alla bolognese’ que consideraron canónico.

Ingredientes (para 6 personas):
12 láminas de lasaña
70 gramos de parmesano rallado
Mantequilla
Para el relleno:

300 gramos de carne picada (queda más jugosa con mezcla de cerdo y ternera)
Medio vaso de vino blanco
250 gramos de tomate entero pelado de lata
1 zanahoria
1 cebolla
Aceite de oliva
Sal
Pimienta
Para la bechamel:

50 gramos de mantequilla
50 gramos de harina
Medio litro de leche
Sal
Pimienta
 
Una buena salsa boloñesa es clave para lograr una lasaña de libro. 


Elaboración
1. En una cacerola calienta tres cucharadas de aceite de oliva y añade la zanahoria y la cebolla bien picadas. Cuando la cebolla esté bien dorada añadimos la carne y dejamos que también se dore. Entonces echamos el vaso de vino y dejamos que se evapore. Tras esto, añadimos los tomates de lata cortados en dados y sin pepitas (en verano, claro, pueden usarse buenos tomates maduros) y dejamos cocer la salsa durante media hora, salpimentando al gusto.

2. Mientras se cuece la salsa boloñesa podemos hacer la bechamel. En una sartén derrite la mantequilla y añade la harina. Sin parar de remover en ningún momento ve añadiendo leche caliente hasta que la salsa comience a hervir. Añade la sal, reduce el calor al mínimo y cocina durante unos veinte minutos, en los que debes estar encima removiendo para que no se formen grumos. Sazona con una pizca de pimienta.

3. Hierve la pasta en agua hirviendo con sal y ve colocando las láminas sobre un trapo. Es muy importante que no se toquen, pues se pegarán entre ellas.

4. Ahora llega el momento de montar la lasaña. En una fuente apta para el horno unta la base de mantequilla y cubre la base con una primera capa de pasta. Añade una capa de salsa boloñesa, otra de bechamel, espolvorea queso rallado, pon un poco de mantequilla y otra capa de pasta. Continúa con la operación hasta que utilices todos los ingredientes, pero corona la lasaña con una capa de carne, bechamel y queso (no con la pasta, como suele ser habitual).

5. Introduce la lasaña en el horno y cocínala a 180 grados durante media hora. ‘Buon appetito’.

Mi comida favorita

EL SECRETO DE LOS MAESTROS COCINEROS


Cómo hacer las patatas fritas perfectas
Uno de los platos más habituales y de los que más nos gustan a todos. Pese a lo sencillo de su preparación, la mayoría prefieren las congeladas. Te contamos cómo prepararlas correctamente
 
¿Son mejores las que haces en tu casa o las que comes fuera? 

Las patatas fritas son quizás la preparación culinaria más internacional. Su invención suele fecharse entre finales del siglo XVII y el XVIII, y su paternidad constituye una disputa histórica entre Francia y Bélgica –que entonces, todo hay que decirlo, era española–, pero lo cierto es que debieron aparecer en cuanto la patata se popularizó en Europa, pues la fritura ya era un tipo de cocción extendido en el continente.

[Origen de las patatas: ¿Bélgica o Francia?]

Para realizar unas buenas patatas fritas sólo se necesitan dos cosas: un buen aceite y unas buenas patatas. Pero, pese a lo sencillo de su preparación, la mayoría de hogares y restaurantes optan por servir patatas congeladas, pues es mucho más cómodo.

Para realizar unas buenas patatas fritas es necesario freír estas –como poco– en dos tiempos, condición imprescindible para que queden crujientes por fuera y blandas por dentro. Las patatas congeladas han sido previamente precocinadas, por lo que podemos ahorrarnos la primera fritura. Pero, claro, no están, ni de lejos, igual de buenas.

  
La ciencia detrás de una buena fritura
Para realizar unas buenas patatas fritas es importante conocer el proceso que acontece cuando las sumergimos en aceite hirviendo.

Cuando freímos una patata –o cualquier otro alimento– la humedad de su superficie se evapora inmediatamente. Su exterior queda seco y pronto se forma una corteza dura. Dentro de esa cáscara, la temperatura aumenta enormemente y el vapor de agua que no alcanzó la superficie antes de que se formara la costra, queda atrapado, cocinando el interior.

El contraste entre una cobertura crujiente y un interior blando es el secreto de cualquier buena fritura. Y para lograr esto la costra exterior debe formarse de forma inmediata pues, de lo contrario, el agua se liberaría por completo y el alimento quedaría seco. Al natural la mayoría de alimentos no son capaces de formar una costra sólida lo suficientemente rápido, por eso se rebozan: el almidón de la harina se endurece enseguida y, además, tiene el potencial de caramelizarse, algo clave para lograr la nota dulce que buscamos en cualquier fritura.

Las patatas fritas nunca se rebozan porque el tubérculo contiene de por sí muchísimo almidón. Lo único que hay que hacer para freír bien una patata es afinar el proceso por el que se forma la corteza y el interior se cocina al vapor. Algo aparentemente sencillo pero que ha ocupado durante siglos a cocineros de todo el mundo.

El estándar
La mayoría de cocineros realizan sus patatas fritas con una doble fritura: una primera a temperatura relativamente baja y una segunda con el fuego alto. Como explica J. Kenji López-Alt en un completo artículo del blog The Burger Lab, al freír las patatas por primera vez se cambia la estructura del exterior. Parte del agua se evapora y los almidones, que se liberan gracias al calor del aceite, se combinan con el que queda, formando una gelatina. Esta gelatina se filtra hacia el exterior y endurece los bordes de la patata. En la segunda fritura esta gelatina crea una corteza más gruesa y más crujiente, que es el secreto de la patata perfecta.

La doble fritura parece algo compleja pero puede realizarse en casa perfectamente, siguiendo estos sencillos pasos:

1. Pela y corta las patatas en bastones

¿De qué tamaño? Esto es cuestión de gustos, pero el estándar dicta que deben tener una longitud de entre 7 y 15 centímetros (algo que depende, claro está, del tamaño de la patata) y un grosor de un centímetro. En cualquier caso, todos los chefs cortan las patatas fritas a ojo: no es algo que influya de forma determinante en su exquisitez. De hecho, la irregularidad es una de las cosas que buscamos en una buena patata frita casera.

2. Primera fritura

La temperatura ideal para la primera fritura es de aproximadamente 140ºC.¿Cómo calculamos esto si no disponemos de freidora? Un truco sencillo consiste en echar una miga de pan en la sartén. Si cae al fondo, significa que el aceite no está demasiado caliente. Ve echando las patatas poco a poco. Es muy importante no echar demasiadas patatas a la vez, pues estas deben estar bien recubiertas en aceite y no estar apiladas una sobre otras. Además, al echar las patatas la temperatura baja, así que lo mejor es hacer las patatas en varias tandas. Se deben retirar las patatas cuando se vean ligeramente doradas, pero no fritas del todo.

3. Reposo

Una vez realizada la primera fritura debes dejar que las patatas se enfríen antes de empezar con la segunda, para que se forme bien la gelatina de la que hablábamos antes. Hay cocineros que en esta fase introducen las patatas en el congelador, durante unos 20 minutos, pues el contacto con el frío hace que la patata se compacte y coja más cuerpo de cara a la siguiente fritura.

4. Segunda fritura

En esta ocasión el aceite tiene que estar a una temperatura de unos 180º. Si no contamos con termómetro podemos volver a usar el truco de la miga de pan, pero esta vez debe flotar en la superficie. Echa de nuevo las patatas, por tandas, y deja que se frían durante como mucho dos minutos, hasta que estén bien crujientes. Retíralas sobre papel de cocina, para que absorba el aceite sobrante y echa la sal inmediatamente.

La excelencia: patatas de cocción triple
En los años 90, el chef británico Heston Blumenthal, dueño del famoso restaurante The Fat Duck, se obsesionó con la búsqueda de la patata frita perfecta: probó cientos de variedades de patatas, experimentó desecándolas, cocinándolas en microondas e, incluso, trabajando cada corte por separado. Al final, encontró una receta que permitía crear unas patatas “con una corteza similar al vidrio y un centro suave y esponjoso”.

 
El chef británico Heston Blumenthal. (Efe)
 

El secreto de la receta de de Blumenthal reside en añadir un paso anterior al clásico proceso de doble fritura. Lo que hace el chef británico es hervir primero las patatas en agua, durante 20/30 minutos, hasta que, prácticamente, se están deshaciendo y tienen un montón de grietas en la superficie. Si metiéramos las patatas así en la freidora se desharían por completo, pero lo que hace Blumenthal antes de freírlas es eliminar toda la humedad usando una máquina de vacío.

Esta cocción previa tiene tres objetivos: cocinar las patatas de forma suave, para que la textura de su interior sea más esponjosa; crear grietas que permiten la entrada de aceite, lo que hace las patatas más crujientes; y, por último, gracias a la máquina de vacío, eliminar toda la humedad, que según el chef es el gran “enemigo” de las patatas fritas.

Tras esto, el cocinero fríe las patatas a 130ºC, durante 5 minutos, y vuelve a meter las patatas en la máquina de vacío. Por último, fríe las patatas a 180ºCdurante unos 7 minutos hasta que están doradas y crujientes.

Si quieres experimentar esta técnica en casa y no tienes máquina de vacío puedes congelar las patatas, el resultado es prácticamente el mismo.

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